Ecologizar la economía: Economía circular y Ecoeficiencia

Comprender la relación de la humanidad con su entorno natural implica analizar la producción, ya que el ser humano transforma su entorno a través del trabajo (Castillo, J. M.). Dicho de otro modo, los seres humanos utilizamos y modificamos los recursos que nos proporciona la naturaleza, esto es materia y energía, para satisfacer nuestras necesidades físicas. En la coyuntura actual, nuestro principal reto como especie es como tener una buena vida sin sobrepasar los límites de los ecosistemas, es decir, como conectar ecológicamente la humanidad con su medio natural. Para los antiguos griegos, la economía consistía en administrar y distribuir eficaz y razonablemente los bienes; en el siglo XXI, la forma más eficaz y razonable de administrar y distribuir los bienes pasa por organizar la producción humana en función de los ciclos naturales de la materia y la energía, esto es, ecologizando la economía.

peces

El ciclo natural de la materia es cerrado; la cantidad de materia que existe en la biosfera es invariable, es decir, no hay pérdida de materia, pero sí transformación de su estado químico mediante los ciclos biogeofísicoquímicos: de su estado básico o elemental, la materia cambia a una composición inorgánica, transformándose posteriormente en compuesto orgánico para regresar de nuevo a su estado elemental. Una economía circular permitiría evitar la pérdida de materias primas incluyendo: la utilización de materiales reciclables en la manufactura de productos, la prolongación del ciclo de vida de los bienes materiales con la eliminación de la obsolescencia programada y, sobre todo, la reducción de bienes, dejando de presionar sobre el aumento de la oferta de suministros, y actuando sobre la demanda con medidas de autocontención para promover un consumo adaptado a los ciclos naturales (Riechmann, J.).

El arquitecto Thomas Rau explica las ventajas económicas y ambientales de ecologizar la economía, al permitir el máximo aprovechamiento de materia y energía. Ecologizar supone organizar la economía conforme a los principios de la naturaleza y, en la naturaleza nada se pierde, todo se reutiliza. La sostenibilidad, sin embargo, no es más que una forma de limitar los daños ecológicos: «Seguimos fabricando lavadoras, pero las hacemos más eficientes desde el punto de vista energético y usamos menos materias primas en su producción. En realidad, lo único que hacemos es introducir mejoras en un sistema económico lineal. Y eso no es suficiente». Para Rau, «tenemos que dar el paso hacia un sistema circular. En la economía circular, el fabricante conserva la propiedad de sus productos. Es decir, que cuando termina el ciclo de vida de la lavadora, el cliente se la devuelve. De esa forma, el fabricante se esforzará en diseñar sus aparatos de forma que sean desmontables hasta el nivel de las materias primas. Si organizáramos la economía de esa manera, no se perdería ninguna materia prima».

Captura

El ciclo natural de la energía es abierto; en la cadena trófica, la energía y los nutrientes circulan a lo largo de ella, sin embargo, la energía consumida por los seres vivos para desarrollar sus funciones biológicas no se recupera, se convierte en energía calorífica que desaparece. Los seres humanos nos organizamos en sociedades en las que intentamos optimizar los recursos por medio de la tecnología y adaptarlos a nuestros usos. Para ello, necesitamos transformar unas formas de energía en otras, condicionados por los siguientes principios termodinámicos:

  • «La energía no se crea ni se destruye; solo se transforma». Es decir, la cantidad de energía inicial es igual a la energía final.
  • «La energía se degrada continuamente hacia una forma de energía de menor calidad (energía térmica)». Dicho de otro manera, en todas las transformaciones de energía siempre existe alguna pérdida de energía térmica no recuperable, por tanto nunca se realiza con un 100% de rendimiento. El rendimiento de un sistema energético es la relación entre la energía obtenida y la suministrada (o la que suministramos nosotros a un sistema).

Con el fin de obtener mayores eficiencias debemos aprovechar las energías revocables y limpias, y utilizar materiales reciclables, mediante la aplicación de tecnologías ecológicas que imiten los procesos de la biosfera y tecnologías medioambientales que restablezcan el equilibrio entrópico. Por todo ello, un sistema ecoeficiente basado en un empleo moderado (reducción, reutilización y reciclaje) de la materia y la energía, incluyendo a su tecnología asociada, permitiría revertir el proceso de oxidación del planeta iniciado con la Revolución industrial o energética de los siglos XVIII y XIX, cuya base fue la utilización de recursos naturales. En esta ecologización de la productividad material y energética, la biotecnología medioambiental de los Microorganismos Eficientes podría jugar un papel clave, ya que sus potentes cualidades antioxidantes son capaces de reducir el exceso de entropía, causante del desequilibrio medioambiental.

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