Clasificación de los suelos basada en las funciones de los microorganismos

Los suelos pueden ser clasificados según su microflora originaria, la cual desarrolla los procesos de putrefacción, fermentación, síntesis y ZYMOGENIC. En la mayoría de suelos, estos tres procesos están sucediendo de manera simultanea. La extensión de cada proceso vendrá condicionado por el tipo y la cantidad de microorganismos asociados que estén activamente envueltos a alguno de estos procesos en un momento determinado.

Suelos inductores de enfermedad: En este tipo de suelos, los microorganismos patógenos para las plantas, tales como el género fusarium, pueden constituir entre un 5 y un 20 por ciento de la microflora total. Estos porcentajes aparecen cuando se aplica al suelo materia orgánica fresca con alto contenido en nitrógeno. En estos casos, los productos oxidados de manera incompleta pueden aparecer como sustancias malolientes y tóxicas para el crecimiento de las plantas. En este tipo de suelos, se desarrollan plagas de forma frecuente, ya que atraen insectos dañinos que enferman a las plantas. De modo que la aplicación de materia orgánica fresca en estos suelos resulta a menudo perjudicial para los cultivos.

Posiblemente, más del noventa por ciento de las superficies dedicadas a la producción agrícola en todo el mundo pueda ser clasificada como poseedoras de suelos inductores de enfermedad. Dichos suelos generalmente tienen escasas propiedades físicas y grandes pérdidas de energía en forma de «gases de efecto invernadero», especialmente en los campos de cultivo de arroz y, en consecuencia, los elementos nutritivos de las plantas también son insuficientes.

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Suelos supresores de enfermedad: La microflora de los suelos supresores de enfermedad está normalmente dominada por microorganismos hostiles que producen abundantes cantidades de antibióticos. Entre estos microorganismos se incluyen los hongos del género penicillium, trichoderma y aspergillus, y actinomycetes del género streptomyces. Los antibióticos que producen pueden tener efectos bioestáticos y biocidas sobre los suelos que soportan los patógenos de las plantas, incluyendo FUSARIUM que tendría una incidencia en estos suelos de menos del 5 por ciento.

Los cultivos sembrados en estos suelos pocas veces son afectados por enfermedades o plagas de insectos. Incluso si se aplicara materia orgánica fresca con alto contenido en nitrógeno, la producción de sustancias putrefactas sería muy baja, e incluso después de que la materia orgánica se hubiera descompuesto el suelo tendría un agradable olor natural. Generalmente, estos suelos tienen unas excelentes propiedades físicas; un ejemplo de ello sería la rápida formación de agregados de agua estable y bien aireada con altos niveles de permeabilidad, tanto al aire con al agua.

De modo que, la producción de cultivos con un alto nivel de aceptabilidad se da cuando en un suelo predominan tanto los microorganismos sintéticos como los supresores de enfermedades, aunque la producción en ligeramente menor en los suelos donde predominan los microorganismos supresores de enfermedades.

Suelos ZYMOGENIC: Estos suelos están dominados por una microflora que puede proporcionar diferentes tipos de fermentaciones útiles, por ejemplo, la ruptura de moléculas orgánicas complejas en sustancias orgánicas simples y materiales inorgánicos. Los organismos pueden ser anaeróbicos, tanto por imposición externa como por propiedades intrínsecas. Estos microorganismos productores de fermentación suelen comprender la microflora de varios materiales orgánicos, por ejemplo, residuos de cultivos, abono animal, abono vegetal y desechos municipales, incluyendo abonos. Después de que estas rectificaciones son aplicadas al suelo, su número y actividades fermentativas pueden incrementar drásticamente y arrollar la microflora nativa del suelo durante un periodo indefinido.

Mientras estos microorganismos continúan predominando, el suelo se puede clasificar como suelo ZYMOGENIC que, por regla general, se caracteriza por:

a) fragancias fermentativas agradables, especialmente después de la labranza,

b) propiedades físicas del suelo favorables (por ejemplo, el incremento global de la estabilidad, permeabilidad y aireación, y disminución de la resistencia a la labranza,

c) enormes cantidades de elementos nutritivos, aminoácidos, hidratos de carbono, vitaminas y otras sustancias bioactivas que pueden hacer aumentar directa o indirectamente el crecimiento, producción y calidad de los cultivos,

d) baja ocupación de hongos fusarium que normalmente es menor al 5 por ciento, y

e) baja producción de gases de efecto invernadero (eje. metano, amoniaco, y bióxido de carbono) de las tierras de cultivo, incluso donde crece el arroz inundado.

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Suelos sintéticos: Estos suelos contienen poblaciones significativas de microorganismos que son capaces de dar nitrógeno atmosférico y bióxido de carbono en moléculas complejas, tales como los aminoácidos, elementos nutritivos e hidratos de carbono. Entre estos microorganismos se incluyen las bacterias fotosintéticas que producen la fotosíntesis anaeróbica incompleta, ciertos ficomicetos (hongos parecidos a las algas), y las algas verdes y azul – verdes que funcionan de forma aeróbica. Todos estos organismos son fotosintéticos que proporcionan nitrógeno atmosférico. Si el contenido de agua de estos suelos es estable, su fertilidad puede ser mantenida a largo plazo con únicamente añadidos regulares de pequeñas cantidades de materia orgánica. Estos suelos tienen baja invasión del fusarium y son mayoritariamente suelos con una microflora supresora de enfermedades. Por tanto, la producción de gases de efecto invernadero en los suelos sintéticos es mínima, incluso en los campos de arroz inundados.

Esta clasificación sencilla de los suelos se basa en las funciones desempeñadas por los distintos tipos de microorganismos predominantes, y en su potencial beneficio o perjuicio sobre el crecimiento y la producción de cultivos. Esta clasificación de los suelos sigue modelos ideales, ya que en la naturaleza, los suelos no tienen diferencias tan marcadas, es decir, con frecuencia los suelos tienen propiedades similares. No obstante, mediante la investigación se ha comprobado que un suelo inductor de enfermedad puede ser transformado en suelos supresores de enfermedad, ZYMOGENIC y en suelos sintéticos mediante la inoculación del problema del suelo con cultivos mixtos de microorganismos efectivos (Higa, 1991; 1994; Parr et al., 1994).

De esta manera, resulta obvio que el suelo agrícola más deseable para alcanzar un nivel óptimo de crecimiento, producción, protección y calidad de los cultivos es el suelo compuesto, esto es, un suelo que sea altamente ZYMOGENIC y sintético, y que tenga una determinada capacidad supresora de enfermedades. Esta sería entonces la principal razón para buscar vías y modos de control de la microflora de los suelos agrícolas.

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