Tecnología

«La naturaleza es la más sabia. La humanidad ha creado la tecnología para mejorar la naturaleza, pero tales cambios en el sistema natural, normalmente han sido en detrimento de tal sistema. Esto no quiere decir que la naturaleza sea un modelo moral a imitar por las sociedades humanas. Más bien, la naturaleza es sabia en tanto su funcionamiento se ha optimizado a lo largo de millones de años a través de una serie de procesos de mejoramiento. La evolución ha generado organismos y ecosistemas resistentes que pueden adaptarse unos a otros en una interrelación que siempre replica la existencia y la vida. Para todos los efectos prácticos y en muchos ámbitos, es básicamente imposible diseñar en un tiempo breve algo que funcione tan bien como lo que ha sido creado a través de una larga evolución.»

El equilibrio en el ecosistema social está en la interdependencia entre los cuatro elementos que lo constituyen: población, medioambiente, organización social y tecnología. La población se adapta a su medio ambiente a través de la cultura, que comprende la organización social y los logros culturales materiales (tecnología) e inmateriales (campo simbólico). La tecnología (material) reúne todos los conocimientos, destrezas y técnicas que, estructuradas bajo el sistema científico, han facultado a la humanidad para inventar, diseñar, fabricar y utilizar herramientas, instrumentos y artefactos naturales o artificiales, posibilitándole la adaptación a su medio ambiente. Mediante la tecnología, la especie humana modifica el medio natural y social adecuándolo no solo a sus necesidades básicas, sino también a sus aspiraciones, creencias, pasiones y sueños. De este modo, utilizadas como bienes y servicios, las tecnologías son aprovechadas por su funcionalidad técnica, simbólica o estética.

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La humanidad elabora artefactos mediante la energía y la información, y utiliza los recursos de la biosfera (aire, tierra, agua, materia, energía, etc.) para transformar tecnológicamente el mundo y mejorar la naturaleza. La actividad tecnológica, como la creación artística, es una habilidad intrínseca a la especie humana que ha sido y es un componente clave tanto en el proceso de construcción social de la realidad como en el avance socio-económico de las sociedades humanas. No obstante, la tecnología humana tiene repercusiones sociales y medioambientales negativas que deben medirse por el uso que se hace de ellas, puesto que la tecnología en sí misma no es positiva ni negativa. En nuestra civilización tecnológica, la cibernética penetra y marca cada aspecto de nuestra realidad social, de tal manera que la tecnología biomédica controla nuestros cuerpos, y las tecnociencias y nuevas tecnologías informáticas y de las telecomunicaciones delimitan los procesos económicos, sociales y culturales; y el mercado domina la producción científica-tecnológica (Donna Haraway). Sin embargo, «no somos nostálgicos del sílex y del candil…, no rechazamos el potencial emancipador de las ciencias y las tecnologías…, sino el maridaje entre la técnica y el mercado» (Daniel Bensäid, 2004). La función de la tecnología es la de cubrir las necesidades humanas y hoy día, por primera vez en la historia, tenemos los conocimientos científicos y técnológicos para solucionar todos los problemas sociales y ambientales y, en consecuencia, para determinar el mundo en el que queremos vivir y la humanidad en la que aspiramos convertirnos. Cuestionar el papel que juega la tecnología en la sociedad actual implica examinarla desde una óptica multidimensional que tenga en cuenta su alcance ecológico, ético, filosófico, social, político y económico; es bio-política, puesto que se disputa la definición de los espacios de sentido y posibilidad, y la determinación de los espacios de vida (Haraway, D).

El camino hacia una sociedad sostenible precisa de una toma de conciencia ecológica que cambie nuestras actitudes, valores y conductas, de manera que seamos capaces de optar por mejores modos de producir, consumir y administrar los recursos naturales, y, por tanto, de optar por tecnologías más adecuadas. Puesto que los impactos sociales y medioambientales derivados de la selección y uso de tecnologías pueden ser muy diversos, se debe analizar y reducir sus consecuencias, y pasar a hacer uso de tecnologías diseñadas y desarrolladas para la conservación y protección del medio ambiente, todo esto unido a un uso racional y moderado de los recursos naturales. Necesitamos una nueva infraestructura tecnológica y medidas técnicas innovadoras basadas en las llamadas Tecnologías apropiadas. Estas son tecnologías cuyos efectos son favorables para las personas y el medio natural, y engloban aquellas que se basan en conocimientos culturales y artesanales, y que utilizan materias primas obtenidas fácilmente del medio natural (ej. bioconstrucción). Además, las tecnologías apropiadas incluyen algunas de las denominadas Nuevas tecnologías, como las energéticas (ej. instalaciones fotovoltaicas) y ciertas tecnologías ambientales (ej. Tecnología ME o Microorganismos Eficientes)

La especie humana debe vivir en armonía con la naturaleza, de lo contrario tendemos hacía la autodestrucción. La naturaleza es sabia porque su funcionamiento, producto de la evolución, replica la existencia y la vida mediante un equilibrio de interdependencias. Sin embargo, la humanidad frecuentemente actúa en perjuicio de la naturaleza, de la vida y de sí misma. Si nos dejamos enseñar por la naturaleza, comprenderemos que solo estableciendo una relación ecológica entre el subsistema socio-económico y el macrosistema natural es posible sobrevivir. La transición hacia la sostenibilidad debe mediar por crear interrelaciones equitativas entre los componentes del ecosistema social, de manera que, la población humana tome conciencia de la problemática ambiental y tenga la disposición para cambiar el modo en que se organiza, produce y consume, apoyándose en un sistema tecnológico adecuado que le permita adaptarse ecológicamente a su medio natural; porque recuperar la interrelación ecológica con el mundo natural no conlleva volver a la naturaleza, sino volver en la naturaleza. La eliminación de los impactos ambientales negativos que estamos generando compromete a no tomar de la naturaleza o incorporar a ella más de lo que es capaz de reponer o eliminar por sí misma, difícil reto que puede ser alcanzado si utilizamos tecnologías capaces de revertir la entropía y frenar la oxidación del planeta. Y la Tecnología ME (Microorganismos Eficientes) es una de ellas.

Bibliografía

«Introducción a la Sociología Ambiental y del Consumo». VVAA. Director Alejandro López López.

«Planeta Vivo. Informe 2012. Biodiversidad, biocapacidad y propuesta de futuro». WWF.

«Ecología y biodiversidad». Marco Antonio Lagarejo.

«¿Quién debe a quien? Deuda ecológica y deuda externa». Joan Martínez Alier y Aracadi Oliveres.

«Ciencia, cyborg y mujeres. La reinvención de la naturaleza».Donna J. Haraway.

«Cambiar el mundo». Daniel Bensäid.

«Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España». Vincenç Navarro, Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa.

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