Primera Ley de la Ecología: Todo está relacionado con todo

microorganismos

La actividad humana, principalmente desde el surgimiento y desarrollo del sistema de producción y consumo industrial, extrae descontroladamente grandes cantidades de recursos naturales, generando de manera simultánea altas dosis de residuos contaminantes y peligrosos. Esta explotación sistematizada de toda la naturaleza anula su capacidad de autorregeneración. Como consecuencia, nuestro planeta padece un grave deterioro ambiental: eliminación de diversidad biológica y recursos naturales esenciales, destrucción de hábitats, acumulación de residuos nocivos, polución, reducción de la capa de ozono, efecto invernadero, lluvia ácida, cambio climático, deforestación por la agricultura y ganadería intensiva, desertización, crisis energética de los biocarburantes, disminución de los suelos cultivables, oxidación del planeta por el uso de productos químicos en la agricultura industrial, etc.

Ecosistemas y organismos tienen un funcionamiento interno que mantiene la Entropía en equilibrio. En termodinámica, la Entropía mide la parte de la energía que no puede ser aprovechada por un sistema para generar trabajo (física); es energía no recuperable. El peso de la acción humana sobre el ecosistema planeta Tierra está causando un crecimiento acelerado de la Entropía, lo que se traduce en mayores pérdidas de energía utilizable por la naturaleza, es decir, en un incremento del malgaste energético. Este desequilibrio entrópico en el que estamos inmersos/as en la actualidad está aumentando los niveles de óxidos y contaminantes en la Tierra. La oxidación es un proceso bioquímico de descomposición molecular aeróbica producida por determinados microorganismos orgánicos que emite elevadas cantidades de sustancias inorgánicas, energía calorífica y dióxido de carbono. Según algunos especialistas, la superabundancia de oxidación está desencadenando el deterioro ambiental global, la aparición de plagas y el progresivo desgaste de las superficies cultivables.

«Todo está relacionado con todo lo demás». La biosfera terrestre, como envoltura orgánica del planeta, es un complejo entramado de interrelaciones ecológicas entre seres vivos, comunidades y ecosistemas, cuyas interdependencias conllevan que lo que ocurre a uno de sus componentes afecta al resto. Nuestro modelo productivo y de consumo afecta negativamente al planeta, arrastrándolo a un caos medioambiental. Conseguir que la especie humana tenga una coexistencia sostenible que garantice su propia supervivencia y la del planeta implica conservar sincrónicamente el equilibrio biótico y el social, restableciendo la interacción ecológica entre cuatro elementos: población, recursos naturales, tecnología inmaterial o cultura y tecnología material o artefactos (Robert E. Park). Para ello, es necesario un cambio tecnológico que desacelere la oxidación del planeta y reserve entropía.

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